Belleza a cambio de trabajo

Estar guapo no sólo se ha convertido en una opción individual más, sino que conseguirlo, a través de la cirugía estética, es ahora un fin para lograr incluso un puesto de trabajo

belleza

La belleza, o más bien la imagen personal, se ha convertido para algunas personas en un aspecto tan fundamental como imprescindible.

cirugiaPero esto es relativamente corriente hoy día hasta que comienza a convertirse en una auténtica obsesión. Y esta barrera se traspasa, por ejemplo, en el momento en que las operaciones de cirugía estética en cadena entran en juego.

No es sólo el empeño por estar más guapo –o parecerlo-, aunque en ocasiones se consiga el efecto contrario, sino que se va más allá. Muchos han decidido acudir a una clínica reparadora con el fin de obtener el puesto de trabajo al que están optando.

Trabajo por cirugía

La crisis también ha jugado un papel fundamental en esta lucha descarnada por un salario a fin de mes. La competencia es dura, a veces despiadada, y hay personas que están dispuestas a realizar cualquier cosa, por muy descabellada e insensata que pudiera parecer.

Es más, si nos limitamos a datos más concretos, la Sociedad Catalana de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SCCPRE) ha

quirofano

realizado un estudio que revela que el 30% de los que deciden visitar el quirófano para reparar alguna zona visible, lo hace, sobre todo, por motivaciones laborales.

Este grupo de pacientes –un 65% de los cuales son mujeres- considera que su futuro cambio “artificial” le favorecerá en el trabajo. Pero… ¿sólo les influirá su aspecto físico? Creo que todos estaremos de acuerdo en que cada vez se le otorga más importancia al aspecto externo y que determinadas personas sienten una fuerte presión ante el proceso de envejecimiento imparable.

Fuerte presión

Sin embargo, ¿dónde ha quedado la importancia de los conocimientos, la formación o la profesionalidad? El tradicional currículo donde cada cual expone su trayectoria profesional, logros, aciertos y estudios parece haber quedado en un segundo plano frente a un factor tan superficial como una cara bonita.

Es de suponer que, al igual que no todo el mundo es tan frívolo como para pensar esto, el sentido común triunfe por encima de la sinrazón en más de una sala de espera.

¿Tú te someterías a una operación de cirugía estética para conseguir un trabajo? ¿Estás de acuerdo con esta forma de actuar?
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Los niños versus crisis

niños

Los niños lo tienen claro. La crisis que nos asola en los últimos años podría paliarse, o al menos, hacernos sentir mejor, descansando más, comiendo mejor y haciendo un poco de deporte.

No son expertos en Economía, ni en Asuntos Internacionales ni en temas Políticos pero son los pequeños reyes de la casa y, aunque no nos demos cuenta, ellos sí que están pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor. Por supuesto, también forman parte de la sociedad y, como todos, escuchan miles de veces al día la palabra crisis en diferentes bocas y contextos. Quizás no han identificado aún su significado exacto pero son lo bastante inteligentes como para detectar si sus padres se encuentran más preocupados de lo habitual, si no juegan tanto con ellos como lo hacían antes o si llegan tan tarde a casa que hay días que tienen que irse a la cama sin su beso de buenas noches. Otros, se han dado cuenta de que su padre o madre hace meses que ya no sonríe, a pesar de que ellos se esfuerzan en contarle historias simpáticas, recitarle poesías o bailarle la última canción que han aprendido en el cole.

Comprensión y consejos

Por eso, tampoco dudan en mostrar comprensión hacia sus padres y proponerles consejos similares a los que les dan a ellos. Resulta paradójico que sean nuestros protegidos los que tengan que recordarnos que lo fundamental es mostrar una actitud positiva hacia las circunstancias más adversas de la vida para afrontarlas de la forma más eficaz.

Está demostrado que los pequeños advierten las emociones que se están desarrollando a su alrededor y que éstas les influyen de forma considerable. Por tanto, no es extraño que en ellos también surja estrés, ansiedades, inquietud… y otros sentimientos que no deberían aparecer en edades tan tempranas.
Además, han empezado a comprender que ya no pueden estar pidiendo ropas y zapatos caros o de marcas, caprichos, juguetes… y es importante que sepan lo que realmente está ocurriendo en su entorno porque las cosas están cambiando y a pasos acelerados. No los convirtamos desde ahora en pequeños enfermos esclavos de las enfermedades del nuevo siglo.